
Presupuestos ·

Materiales · 29 de julio de 2026
Comparamos tacto, resistencia, mantenimiento y precio de los dos materiales que más montamos, con el criterio que usamos en obra.
Son los dos materiales que montamos casi siempre, y la elección cambia bastante la sensación diaria de la ducha. Ninguno es mejor en abstracto: dependen del uso, del tamaño del baño y de quién se va a duchar ahí.
Resina de carga mineral, normalmente con una capa de gel-coat en la superficie. Es lo más habitual en vivienda.
En contra: la superficie se puede rayar con arena o con un producto abrasivo, y los colores muy oscuros marcan la cal si no se seca la ducha. Una reparación puntual es posible, pero se nota.
Una pieza cerámica de gran formato, del mismo material que el suelo del baño.
En contra: es frío al pisar, pesa bastante más, y si se golpea con algo contundente puede desconcharse. El corte se hace en taller, así que exige medición precisa.
En la práctica aplicamos tres criterios.
Si hay personas mayores o niños pequeños, resina. La calidez y el tacto ligeramente más agarrado pesan más que la resistencia a la rayadura. Es también lo que montamos en la mayoría de adaptaciones de baño.
Por encima de 160 cm de largo, o en huecos con esquinas fuera de escuadra, la resina se corta en obra y resuelve mejor. En huecos limpios y grandes, el porcelánico luce más.
Cuando el forjado deja poco margen para dar pendiente al desagüe, el menor espesor del porcelánico gana. Es un caso frecuente en pisos antiguos, y lo tratamos en el artículo sobre duchas a ras de suelo en viviendas antiguas.
Para una medida estándar, la resina sale entre 150 y 350 € según acabado, y el porcelánico entre 350 y 700 €. La diferencia en el total de la obra rara vez pasa de 400 €, así que no conviene decidir solo por ahí.
Si tienes dudas, en la visita llevamos muestras de los dos para que los toques con la luz de tu casa. Pídenos la visita cuando quieras.
Visita, medición y presupuesto cerrado por escrito. Sin coste y sin compromiso.