
«Una semana» suena a frase de comercial, así que aquí va la semana entera, partida en días. Es el calendario de una reforma integral de baño estándar: un baño de entre 4 y 6 m², sin mover el bajante y con el material ya en casa.
Esa última condición es la importante, y se explica al final.
Día 1 — Demolición
Sale todo: sanitarios, mueble, mampara, alicatado y pavimento, hasta dejar el ladrillo a la vista. Se protege el recorrido desde la puerta de casa y el escombro baja el mismo día. Es la jornada más ruidosa de las siete, y conviene saberlo para avisar al vecino de abajo.
Día 2 — Fontanería y electricidad
Se abren las rozas con radial, se tira la instalación nueva de agua y desagüe hasta los puntos donde van a ir las piezas, y se deja la electricidad para el espejo, el toallero y los enchufes. Aquí es donde se decide si el inodoro se queda donde estaba o se mueve.
Al final del día se hace prueba de presión. Si algo va a gotear, tiene que gotear ahora, con la pared abierta, no dentro de dos meses con el porcelánico puesto.
Día 3 — Tapado de rozas e impermeabilización
Se tapan las rozas y se impermeabiliza la zona húmeda: plato de ducha, paños de la ducha y el arranque de las paredes. Se aplica en dos manos, con malla en los encuentros de pared y suelo, y necesita su tiempo de secado.
Es la partida que nadie ve terminada y la primera que desaparece de un presupuesto barato. También es la única que, si falta, se entera el vecino de abajo antes que tú.
Días 4 y 5 — Alicatado y pavimento
Dos jornadas. Antes de pegar la primera pieza se replantea con nivel láser: se marcan las juntas y la pendiente hacia el sumidero. Si el replanteo baila dos milímetros al empezar, al llegar a la esquina son dos centímetros y ya no hay manera de arreglarlo.
El gran formato va más despacio que el azulejo pequeño: pesa, pide dos personas y corte con máquina de agua. Después toca esperar al fraguado antes de pisar.
Día 6 — Sanitarios, mueble y mampara
Se rejunta, se monta el inodoro, el lavabo, el mueble, la grifería y el toallero. La mampara va la última porque se mide sobre lo ya construido, no sobre el plano: una pared nunca está tan a plomo como en el dibujo.
Día 7 — Remates y entrega
Siliconas, repaso de juntas, pintura del techo y del hueco de la puerta, limpieza y prueba de todo con agua corriendo. Se entrega el baño usable, no «usable en dos días».
Entonces, ¿por qué hay reformas que duran un mes?
Porque el cronómetro de arriba cuenta días de obra, y lo que alarga una reforma casi nunca es la obra. Es esto:
- El material. Un porcelánico de catálogo puede tardar dos o tres semanas en llegar. Si la obra empieza sin el material en casa, el equipo se para a mitad de semana y los días se convierten en semanas.
- Los cambios a mitad. Cambiar de idea con el alicatado ya replanteado significa volver al día 3.
- Las sorpresas de la pared. En pisos anteriores a los setenta aparecen bajantes de fibrocemento, forjados sin altura o instalaciones de plomo. Eso no se sabe hasta que se pica.
- El equipo compartido. Si la empresa lleva cinco obras a la vez, tu baño avanza los días que le toca.
Nosotros no empezamos hasta tener el material completo en el almacén y metemos un solo equipo por obra. Por eso podemos poner el plazo por escrito en el presupuesto en vez de decir «unas semanas».
¿Se puede vivir en casa durante la obra?
Con un segundo baño, sí, sin problema. Con uno solo, la semana se hace larga: hay siete días sin inodoro. Cuando es el único baño de la casa lo decimos antes de firmar, para que puedas organizarte.
En la galería hay ocho vídeos grabados en obra, sin montaje, que enseñan estos mismos días por dentro.
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